Con
un bonito y rústico parque cerrado en la Plaza Mayor y en una de las
calles principales de la fantástica población de Viladrau (Girona),
escenario en el que se distribuyeron los más de 60 equipos
participantes, el X Rallye d’Hivern vio vencer al tándem formado por
Josep Cabaní y Manel Arroyo, al volante de un VW Golf GTi 1800 Mk1,
seguidos del familiar dueto compuesto por los Víctor Sagi Sénior y
Junior (Porsche 911), cerrando el podio Xavier Faixedas-Joan Jordan, con
un Seat 124-1600.
En
el apartado de motos, victoria para el dúo formado por Oriol Nubiola
(Montesa Impala) y Joan Carles Gallart (Yamaha XT 500). La cita, la
última del calendario de RallyClassics de 2011, se llevó todos los
elogios por su formato y organización, con una etapa criterium de dos
giros en la que a su término el top ten inicial se encontraba separado
en la clasificación por escasos puntos, a pesar de haber rodado ya 312
kilómetros,
y una posterior y muy selectiva etapa nocturna en la que llegaron a
registrarse temperaturas de hasta 5º negativos que dificultaron un poco
más la regularidad de los equipos.
Cabaní-Arroyo, de principio a fin
La
salida del Rallye d’Hivern-Viladrau tenía lugar a las 11.00 horas del
sábado 17, con una etapa de regularidad de 156 km por delante y un ritmo
de promedio libre dentro de unos parámetros marcados por el reglamento
que, tras la comida, los equipos debían volver a repetir intentando
igualar al máximo los horarios e paso sumados en la primera
pasada. Con un sol radiante y los bonitos parajes del recorrido como
marco, al término de esta llamada etapa critérium que tantos elogios
suscitó, los 14 primeros equipos se encontraban en un pañuelo, con muy
pocos puntos de penalización separándolos en la general provisional,
pero con dos participantes que no daban su brazo a torcer y que
ocupaban, sin concesiones, las dos primeras plazas: Cabaní-Arroyo,
primeros, y Sagi-Sagi, segundos.
Cuando al término de la etapa critérium se desvelaba el recorrido de la
etapa nocturna, los nervios entre los equipos empezaban a aflorar. Por
delante quedaban casi cinco horas de conducción por tramos realmente
complicados, con cruces difíciles, cambios de ritmo, zonas húmedas, un
último tramo con tablas de medias impuestas que rompía esquemas y, cómo
no, un ambiente gélido que hacía bajar el mercurio bajo cero, algo que
dificultaba especialmente el buen hacer de todos y, en concreto, de las
motocicletas.
A
pesar de las dificultados, Cabaní y Sagi siguieron sin perder sus
posiciones y acabaron en este orden el rallye, situándose finalmente
terceros Faixedas-Jordan, dejando a los anteriores ganadores del Rallye
d’Hivern disputado también este 2011, pero en enero y en Andorra, José
Manuel López Sobrado-Jordi Peradalta (VW Golf Mk I), a un paso de este
tan ansiado podio.
En
motocicletas, primeros eran Nubiola-Gallart, mientras que los hermanos
Susanna y Xavier Permanyer, acababan segundos, tras una más que buena
actuación. Los ganadores acapararon lógicamente el protagonismo pero
también lo hicieron, y por partida triple, los segundos clasificados en
coches: Los Sagi, además del buen resultado absoluto, se llevaron dos de
los cinco trofeos convocados, el “Papi Babler” y el “Padres e Hijos”. Y
también fueron protagonistas los terceros, ya que Fajedas-Jordan se
impusieron en el Trofeo “Sin Blunik”, reservado a los participantes que
tomaban parte sin equipar sistema de navegación.
El
resto de ganadores de trofeos fueron: Jordi Barrabés-Jordi Barrabés (VW
Golf) en “Amateurs”, mientras que en “Escuderías” se impuso el
Clàssic Motor Club Bages, gracias a la actuación de Valverde/Grandia
(BMW), Bascompte/Martínez (Porsche) y Cutrina-Maza (BMW), terminando por
delante de Clàssics Lloret, compuesta por Molina/ Saura (VW Scirocco),
Tallada/Bago (VW Golf) y Mateu/Gallart (VW Golf). Ni Mia Bardolet (Seat
600D) ni Carles Miró (Porsche 911), ambos grandes conocedores de las
carreteras de la zona, tuvieron la suerte de cara. El primero competía
con su hija Clàudia en el asiento de la derecha.
En
un rally basado en Viladrau no podía faltar un Zanini y esta vez la
representación familiar corrió a cargo de Albert, hijo del pluricampeón,
que con un Porsche 911 de su padre terminó 11º.
Con
el X Rallye d’Hivern, RallyClassics pone el punto final a una temporada
redonda, con reuniones de gran éxito como los masivos rallies Costa
Brava, tanto el Histórico como el FIA, las ovacionadas RallyClassics y
MotoClassic Series, el Critèrium Llafranc y muchas otras iniciativas
dentro del mundo de la competición y las monturas clásicas, terminando
año con la misma prueba con la que lo empezó.